Pilar Fraile: «Por más que uno quisiera ser el héroe, creo que mi rol sería el de verlo todo arder»

La escritora Pilar Fraile.

Pilar Fraile (Salamanca, 1975) es una de las voces más lúcidas del panorama literario contemporáneo. Su obra abarca la novela, el ensayo y la poesía con igual rigor. Entre sus novelas destacan Las leyes de la caza (Candaya, 2025), Días de euforia (Alianza Editorial, 2020), por el que fue reconocida con el Premio de la Crítica de Castilla y León y Las ventajas de la vida en el campo (Caballo de Troya, 2018).

Su proyección internacional es notable, con traducciones al inglés de figuras como Forrest Gander y colaboraciones en revistas como The Paris Review. Como ensayista ha publicado y el libro Materiales para la ficción (Editorial Grupo 5, 2017). Colaboradora habitual de El País, la autora continúa explorando, desde España al mundo, las tensiones de nuestra época. A continuación, un acercamiento a la persona detrás de la escritora.

***

Si fueras un personaje literario, ¿serías el que salva el mundo, el que lo observa arder o un secundario con final feliz?

Por más que uno quisiera ser el héroe, creo que mi rol sería el de verlo todo arder.

¿Has usado alguna vez una anécdota ajena como propia en una historia?

No exactamente, las historias ajenas que se cuelan en la escritura siempre se transfiguran, se hacen propias.

¿Alguna vez te ha dado miedo —o asco— una idea propia?

Ninguna, estudiar filosofía y luego enseñarla durante veinte años te cura de espanto.

¿Alguna vez has sentido la necesidad de corregir en voz alta un diálogo mal construido en una película?

Corregirlo no, pero sí me divierto mucho imitando algunos, sobre todo los de los personajes sobreactuados.

¿Con qué personaje de ficción te irías de fiesta y a qué autor «sagrado» jamás dejarías entrar en tu casa? 

De fiesta me iría con Emma Woodhouse de Jane Austen, que seguro que daba mucho juego. Se me ocurren demasiados autores “sagrados” a los que no dejaría entrar en mi casa. Charlar con ellos, seguro, con cualquiera, pero la casa son palabras mayores.

¿Papel, digital o leer directamente en la mente de otros?

Sobre todo, digital. Me resulta utilísimo. 

Un libro o una obra para enamorar a alguien (o para desenamorarse)

El tema del amor y el del desamor en la literatura me aburren por igual. Para desenamorarse, que es pelín más divertido, Madame Bovary, sin duda.

¿Qué frase te gustaría que grabaran en tu epitafio?

En los días muy afortunados contó el mundo a su manera.

¿Cuál es la pregunta que siempre has querido que te hagan y nadie te hace?

Pues una muy simple: ¿Por qué escribes historias? Claro, que a lo mejor no es tan simple…

Si tu memoria fuera un incendio, ¿qué única imagen rescatarías de las llamas?

Una foto de todos los que he podido considerar amigos.

¿Tienes algún ritual extraño o ridículo antes de empezar a crear?

Ritual en sí, no, pero normalmente necesito moverme antes o incluso durante la escritura, en las pausas, se entiende. Me vale casi todo: hacer deporte, caminar, conducir…

Si mañana prohibieran la literatura, ¿a qué submundo te irías a vivir?

Cuidado que esto parecía muy lejano hace unos años y mira cómo andamos… Si no estuviera también prohibido me iría al cine, supongo, o a cualquier sitio donde se pudieran contar y escuchar historias.


[Ni biografía, ni promoción, ni cortesía. Primer Plano nace de la curiosidad: descubrir qué hay detrás de quienes crean. Inspirado por la agudeza de Truman Capote y la introspección de Marcel Proust, este breve cuestionario somete a escritores, artistas y mentes inquietas a un interrogatorio de luces cortas. No buscamos saber qué han hecho, sino quiénes serían si el mundo se detuviera.]