Avelino Martínez Granados: «La conciencia y su despertar es un hilo conductor en mi vida»

Avelino Martínez Granados, autor de «Los dormidos»

Por María Laura Padrón

Ludas es neuro psíquico, y por oficio o por simple curiosidad, emprende un viaje por el mundo para descubrir cómo funciona la mente del ser humano. Pero, como en todo viaje, hay que prestar atención a los desvíos, a los ocurren giros inesperados. Esa es la premisa de Los dormidos (Mandala Ediciones, 2016), la nueva novela de Avelino Martínez Granados, psicólogo que escribe o escritor que se mete hasta el fondo en la psique para construir una historia que desmonta, como quien tira del hilo del síntoma, las verdades que tenemos por absolutas. Las de Ludas, y también las del lector.

A través del viaje de autodescubrimiento del protagonista, la obra desmantela las estructuras de poder que controlan la narrativa humana, revelando que incluso las mentes más avanzadas son vulnerables a la manipulación. Sin embargo, más allá de la desconfianza institucional, la novela ofrece una visión futurista esperanzadora: el despertar de una humanidad que, tras milenios de hipnosis social, evoluciona hacia la autorresponsabilidad y el pensamiento crítico.

Una idea que tuvo clara desde antes de sentarse a escribir: no lo haría sin un porqué, sin una intención. Lo que no tenía era un mapa: ni guion ni notas. El periplo se fue escribiendo sobre la marcha, construyendo una obra en la que conviven personajes idealistas y personajes pragmáticos. La tarea esencial fue equilibrar sus voces para que cada perspectiva tuviera peso y credibilidad.

¿Cómo lo logró?

Observando a nuestro alrededor se puede ver a personas del mismo nivel intelectual o formativo con enfoques o creencias distintas. Y, sin embargo, todos pensamos tener la razón. Entonces, la novela es como la misma sociedad.

Mezcla distopía con elementos de psicología y consciencia. ¿Qué importancia tienen los aspectos psicológicos en su construcción narrativa?

Sería fingir si no fuera así. Mi profesión me lleva inevitablemente a ello. Además, la distopía nace de una sociedad inconsciente. Si supiéramos más del porqué y el para qué, las directrices serían distintas.

¿Cómo decide qué conflictos son universales y cuáles son específicos de nuestro tiempo, para que la historia siga siendo relevante para cualquier lector?

En eso podría haber unanimidad: son los pilares de cualquier estructura social. Justicia, educación, colaboración, política y valores…

Al abordar temas de poder y sometimiento, ¿hay alguna experiencia personal o profesional que haya influido en su forma de narrar?

No en primera persona, sino desde mi experiencia en consulta. Puedo observar distintas sensibilidades y grados evolutivos. Según el punto en el que nos encontremos, la percepción de un mismo hecho es diferente. Es necesario procurar llegar a personas distintas por las vías que les son comunes por nacimiento.

Usted plantea una distopía pero hay lectores que no la perciben lejana de la realidad, ¿cómo logra que la ficción se asemeje al presente?

Por lo que te decía antes: la realidad está sesgada por la forma, pero existe un sustrato en nuestra composición intrínseca que permite una conexión más allá del entendimiento racional. Hay cosas que nos resuenan, aunque no sepamos de dónde vienen.

¿Qué papel juegan los silencios, lo no dicho y los espacios entre escenas en la tensión narrativa de la novela?

Un papel fundamental: es la forma que permite al lector conectarse y sentirse parte de la historia. Facilita dejar volar la imaginación e hipotetizar distintos desenlaces. El lector es lo más importante de la narración.

Si tuviera que elegir un personaje que resuma la esencia de la novela, ¿cuál sería y por qué?

Aparentemente es Ludas. Aunque, para mí, sin ser un personaje, la esencia está en el control mental y, por consiguiente, en la manipulación disfrazada de distopía.

Busca que el lector se entretenga pero también «despertar conciencias»; ¿cómo mide que su literatura cumpla con esa intención?

Los Dormidos está enfocada también a entretener; de hecho, subyace una historia de amor, con la dualidad entre el deseo y el amor auténtico. Para mí, la conciencia y su despertar —es decir, hacerla consciente— es un hilo conductor en mi vida. Tengo un ensayo, ConCiencia. Acceder al inconsciente, que está enfocado en ese sentido. Es un trabajo práctico desde la experiencia en consulta.

¿Qué reflexión espera que los lectores saquen sobre libertad, responsabilidad y la construcción de un mundo mejor?

Solo intento aportar lo que siento a través de mi propia experimentación. Desde el convencimiento de que tal vez estemos un poco dormidos, me gustaría transmitir que la vida puede ser mejor, aunque para conseguirlo hemos de implicarnos —si no todos, sí la mayoría—. No podremos llegar a la libertad sin responsabilidad.


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