Un libro sobre jubilarse que no da repelús

Simonides y Jabier Etxagibel, autores de «No es mi trabajo».

Por Rafa Aguirre

El 99% de lo que se publica alrededor de la jubilación son manuales de autoayuda que parece imposible que estén dirigidos a gente que lleva más de seis décadas sobre este planeta: llena tu tiempo, juega al golf, aprende a cocinar… En No es mi trabajo, el dibujante Simonides y el guionista Jabier Etxagibel relatan el infierno burocrático que puede suponer jubilarse, y hasta dónde está dispuesto a llegar nuestro protagonista para tener un retiro razonablemente holgado. Humor, costumbrismo, mala leche y aventuras. Lean, lean.

No es mi trabajo (Autsaider Cómics) plantea una levísima distopía que casi más parece el avance de las noticias de mañana. Un hombre a punto de jubilarse trata de acelerar el proceso, a base de cálculos de cómo puede rascar unos euros más, prepara una serie de acuerdos y estrategias que se ven complicadas por la actitud entre hostil y desesperante de los funcionarios y las aplicaciones informáticas de cita previa y presentación de documentos on line.

Cuando parece que todo puede acabar bien, de la noche a la mañana cambian normativas europeas, se resquebraja la hucha de las pensiones y parece que nuestro protagonista va a ser el primero que no pueda retirarse con unas condiciones mínimas. ¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar para complementar sus ingresos? Agente infiltrado de la Ertzaintza en los movimientos sociales de la tercera edad.

El cómic sucede en Vitoria-Gasteiz, los escenarios de la ciudad, las oficinas de las diferentes administraciones y muchos de sus bares, son retratados con detalle, por Simonides (Murchante, Navarra, 1952) y Jabier Etxagibel (Arrasate, Guipuzcoa, 1960) que residen en la capital alavesa desde hace décadas.

¿Los dibujantes de cómic no se jubilan?

SIMONIDES: Sigo dibujando sin mayor problema; es verdad que me tiembla el pulso más que antes, pero siempre he pensado que cada persona debe tener el trazo que le corresponde: siempre he odiado los estilismos y el trazo estandarizado.

JABIER ETXAGIBEL: Yo no soy dibujante. Pero conociendo a los colegas de Ernesto (Simonides), es muy triste como se quedan los que han reído y hecho reír tanto…

¿Cómo llevan ustedes lo del edadismo, han notado algo? ¿Creen que es más difícil publicar para los jóvenes o para ustedes?

S: Hay jóvenes que publican con facilidad y hay viejos que se las ven putas.

Supongo que depende de lo bien o mal que te amoldes a las modas y a los condicionamientos editoriales. Estos últimos, con perdón, frecuentemente son muy erróneos.

J.E: No entiendo mucho de eso, pero creo que hay más producto dirigido para jóvenes que para viejos. Ahora bien, es probable que la edad media de los dibujantes sea más mayorcita. Esto es equiparable al resto de las artes.

En No es mi trabajo los funcionarios ya no es que curren poco —que es casi obligación de cualquier asalariado— sino que van a joder ¿Son tan así?

J.E: Esto es como los profesores malos, necesitan suspender a todo cristo. De esta forma se hacen más importantes. A partir de ahí, es posible que su raza vaya mejorando, tipo Darwin…

S: Entre el funcionariado hay buena gente que te facilita las cosas y hay otros que no tanto: cuanto más elevado sea el cargo que ocupan más fácil es que sean del segundo grupo.

Al protagonista se le complica todo el proceso jubilatorio al intentar pasarse de listo con una serie de tejemanejes al límite de la legalidad ¿Es imposible salir bien parado jugando con la Administración?

S: Hay gente que siempre cae de pie y otros siempre de culo.

J.E: Como decía antes, es posible que los funcionarios no lleguen a ser dioses, pero hace tiempo que dejaron de ser hombres. Al final, siempre ganan ellos.

En su cómic hay un toque kafkiano en lo estresante y repetitivo de las gestiones administrativas, y tras le cachondeo inicial, cuando uno piensa que aquello no arranca y no avanza, la historia da una voltereta acrobática y cae de pie ¿Cómo miden el momento exacto para darle ese giro a la trama?

S: Javier lo tenía pensado desde el principio: el momento es cuando ve que la pensión no le va a llegar para vivir.

J.E: En cuanto a las gestiones administrativas (por llamarlas de alguna forma) los lectores me han ido informando de nuevas «putadas administrativas» que yo no conocía, algunas acojonan…

En cuanto a la «voltereta acrobática», yo no la veo como tal. Me explico…

Normalmente los puestos de trabajo de militares, policías, enterradores, putas, chaperos, etc. Son cubiertos por personas que no tienen muchas más opciones. Nuestro personaje está jodido, no le queda tiempo para buscar otra casa, encima le pagan bien.

La corrupción parece, desde fuera, que apenas afectara a las instituciones vascas. En su tebeo, aún dentro del humor, hablan de irregularidades en la Ertzaina y sus procesos de selección, ¿Euskadi tiene una Administración tan íntegra como nos venden?

S: Creo que los propios ertzainas participan en su evaluación… Eso puede dar lugar a chantajes, presiones y comportamientos mafiosos. No sé cuál sería la mejor manera de seleccionarlos. Por otra parte, en Euskadi no se libra de pagar impuestos ni dios.

J.E: Pasa algo parecido en la Hacienda Vasca. Es probable que el inspector de Hacienda viva encima de tu casa. En Euskadi estás literalmente controlado, está más cerca todo.

Es probable que en los procesos de selección de la Ertzaintza y otros estamentos Públicos, los sindicatos juegan un papel importante. La suma de ser funcionario y a la vez sindicalista, juegan en otra liga.

En su tebeo se aprecian grandes dosis de realidad en los escenarios, usos, costumbre y personajes. De todo esto cuáles tienen más base real ¿Tienen uds relación con la ertzaina; han pasado por un proceso de jubilación similar; frecuentan las tabernas con asiduidad, los movimientos sociales de resistencia…?

J.E. En cuanto al manual de la Ertzaintza, Ernesto me hizo confeccionarlo para librarse de la confección de muchas viñetas. Tuve que leer los manuales de la Ertzaintza, Guardia Civil, Ejército, Policía Municipal, etc. La mezcla paranoica de estas lecturas dio a lugar al texto.

Yo en la actualidad estoy felizmente jubilado. Espero que no me reclamen algún papel que les falte.

La verdad es que frecuentamos las tabernas con asiduidad. En ellas pudimos resolver las disputas conceptuales del comic.

En mis tiempos las consecuencias reales de participar en los movimientos sociales era recibir un par de ostias, o algo mucho peor. Ahora, muchos movimientos sociales de resistencia están retribuidos por algún organismo. No me parece mal, pero todo cambia.

S: Pensamos que era importante, dado lo disparatado, en ocasiones, de la trama, que el ambiente fuera lo más real posible. Por otro lado, es verdad que fuimos retocando la historieta mientras tomábamos potes por los bares.

Hablando de tabernas de los «bar haters» que comentan varias veces en su tebeo ¿qué o quienes son, qué hacen?

J.E: Es muy duro decir de un bar que «no hay más que críos», después de haber asistido al mismo durante muchos años.

En cuanto a la descripción de bar Hater que hacemos en el comic, creo que es una avanzada que damos. Es un aviso…

S: Yo me guardo muy mucho de entrar en determinados establecimientos…

¿En Euskadi los abuelos siguen jugando a la petanca o es una licencia poética para el tebeo?

J.E: Hay jubiletas que siguen jugando. De hecho, las pistas de petanca del tebeo son reales y están en el barrio del Pilar de Vitoria-Gasteiz.

En cualquier caso, yo no sé jugar.

S: Sí, los suelo ver en los parques.

¿Temen que se hagan realidad sus negros vaticinios sobre el sistema de pensiones?

J.E: Cuanto más se tarde, más dura será la caída .Ojalá haya algo en la ecuación que cambie todo.

S: Joder, funcione o no, creo que el gobierno tiene que atender las necesidades de los jubilados.

Para limar asperezas con la «juventud», al menos con los de su gremio ¿qué autores de cómic actuales o qué tebeos ha leído recientemente que le parezcan recomendables?

J.E: No tenemos ninguna aspereza, al contrario, nos llevamos de puta madre y nos hemos reído un montón. Que me perdonen si a alguno no le nombro: Magius, Irene Márquez, Furilo, Don Rogelio… Saludos a todos!

S: A los que dice Javier, excelentes, añadiría Miguel Brieva y dos extranjeros: Anthony Pastor, por Billy Lavigne y Michele Foletti, por Un pie en el paraíso.


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