Paulina Flores: relatos de la precariedad, el deseo y las vidas que intentan empezar de nuevo

Recapitulamos la obra de esta escritora chilena que forma parte de la nueva generación de autores contemporáneos latinoamericanos.
Paulina Flores fotografiada por Pascale Descazeaux Paulina Flores fotografiada por Pascale Descazeaux
Paulina Flores fotografiada por Pascale Descazeaux.

Por Caracol de Tinta

Hay escritoras que llegan a la literatura con una obra que parece anunciar todo lo que vendrá después. En el caso de Paulina Flores, ese anuncio llegó en forma de cuentos. En 2015, cuando tenía 27 años, la escritora chilena publicó «Qué vergüenza», un libro de nueve relatos que llamó rápidamente la atención de lectores y crítica. La obra obtuvo el Premio Roberto Bolaño, el Premio del Círculo de Críticos de Arte y el Premio Municipal de Literatura de Santiago. Posteriormente recibió también el Premio Bauer Giovanni en Venecia y El País la incluyó entre los diez mejores libros de 2016.

Diez años después de aquel debut, Flores ha construido una obra todavía breve (tres libros publicados hasta ahora), pero suficientemente consistente como para situarla entre las voces relevantes de la narrativa latinoamericana contemporánea.

En 2021 fue seleccionada por Granta entre los 25 mejores narradores jóvenes en español menores de 35 años, una selección que reunió a escritores de distintos países y que buscaba identificar voces originales antes que una tendencia literaria común.

Su libro más reciente, «La próxima vez que te vea, te mato», publicado por Anagrama en febrero de 2025, permite volver sobre esa trayectoria y descubrir qué ha cambiado, y qué permanece, en la literatura de Flores.

Y quizá lo más interesante sea que, aunque sus libros parecen desplazarse por escenarios muy diferentes, existe una preocupación que los conecta: personas que intentan escapar de una vida para descubrir que cambiar de lugar no necesariamente significa dejar atrás aquello que las atormenta.

Portada de «Qué vergüenza», de Paulina Flores (Editorial Seix Barral).
Portada de «Qué vergüenza», de Paulina Flores (Editorial Seix Barral).

Una escritora que empezó observando la vergüenza

«Qué vergüenza» es un libro fundamental para entender a Paulina Flores.

Los relatos están poblados por niños, adolescentes y adultos que viven situaciones aparentemente pequeñas: relaciones familiares tensas, diferencias de clase, conflictos cotidianos, inseguridades y deseos que no saben expresar.

Pero en esos pequeños acontecimientos aparece algo mayor.

Flores observa cómo las personas aprenden a relacionarse con el mundo desde muy temprano y cómo la desigualdad, la familia y el lugar que cada individuo ocupa en la sociedad terminan formando parte de su identidad.

La crítica recibió el libro con entusiasmo precisamente por esa capacidad de convertir situaciones aparentemente ordinarias en experiencias cargadas de tensión. La editorial Anagrama señala que aquellos relatos destacaron por la solidez, originalidad y madurez de una autora muy joven.

Hay, además, un elemento que permanecerá en sus libros posteriores: la atención a personajes que están ligeramente desplazados del mundo que habitan.

En una entrevista realizada poco después de la publicación de «Qué vergüenza», Flores contaba que había participado en talleres literarios y que su formación en Literatura fue fundamental para su escritura. También explicaba su interés por los niños como protagonistas o motores de muchos de aquellos cuentos.

La infancia, en sus manos, no aparece como un territorio necesariamente inocente. Es un espacio donde ya están presentes la desigualdad, el miedo, el deseo de pertenecer y la dificultad de comprender las reglas sociales. Ese interés por personajes vulnerables se convertiría posteriormente en una de las marcas de su narrativa.

Portada de «Isla Decepción», de Paulina Flores (Editorial Seix Barral)
Portada de «Isla Decepción», de Paulina Flores (Editorial Seix Barral)

De los cuentos al fin del mundo

Después del éxito de «Qué vergüenza», Flores tardó varios años en publicar su primera novela. En 2021 apareció «Isla Decepción». El salto fue considerable.

De los relatos breves pasó a una historia ambientada en la Patagonia chilena y construida alrededor de tres personajes que, de diferentes maneras, están huyendo.

Miguel, un hombre de más de cincuenta años, se ha alejado de Santiago y vive en Punta Arenas. Marcela, su hija, también intenta escapar de una vida que siente agotada. Y Lee, un joven trabajador de origen asiático sometido a condiciones de explotación en un barco pesquero, termina llegando hasta Miguel después de saltar al mar.

La novela lleva a Flores hacia un territorio mucho más amplio: migración, explotación laboral, soledad, relaciones familiares, incomunicación y la necesidad humana de encontrar algún tipo de refugio. 

El País destacó entonces una de las características que ya estaban presentes en «Qué vergüenza»: la capacidad de Flores para construir personajes que se encuentran en un momento de quiebre, intentando reorganizar su relación con un mundo que los mantiene desplazados.

Pero «Isla Decepción» también mostró que la transición del cuento a la novela no era sencilla. La recepción fue más ambivalente. Algunos críticos encontraron en ella una novela ambiciosa y poderosa, mientras otros señalaron que ciertas tramas secundarias y extensas digresiones debilitaban su estructura.

Esa discusión resulta importante porque permite entender que la trayectoria de Flores es la de una escritora que prueba diferentes escalas, estructuras y mundos, y que después de una primera novela ambiciosa vuelve a una forma narrativa mucho más concentrada.

Portada de «La próxima vez que te vea, te mato», de Paulina Flores (Editorial Anagrama)
Portada de «La próxima vez que te vea, te mato», de Paulina Flores (Editorial Anagrama)

Barcelona: cambiar de país, no necesariamente de vida

«La próxima vez que te vea, te mato» comienza con una mujer que ya está lejos de su país.

Javiera es chilena y llega a Barcelona gracias a una beca para estudiar un posgrado en Literatura. En principio, la ciudad representa una posibilidad de transformación: libros, estudios, oportunidades y una vida diferente. Pero pronto aparece la contradicción. Entran en escena los alquileres carísimos, viviendas precarias, trabajos inestables y una burocracia que recuerda constantemente a la protagonista que es extranjera.

La novela está ambientada en una ciudad que no funciona simplemente como escenario. Es un personaje más. Una ciudad que promete integración y al mismo tiempo recuerda constantemente quién pertenece y quién no. La propia Flores vive en Barcelona y llegó allí para estudiar un máster, por lo que en una entrevista con Time Out, la autora reconoció el paralelismo entre su experiencia y la de Javiera, aunque la novela no es una autobiografía.

La autora ha conversado ampliamente sobre esa dimensión de la obra: inmigración latinoamericana en Cataluña, identidad chilena, un nuevo idioma, relaciones afectivas y la experiencia de construir una vida en Barcelona. Y ahí aparece una de las grandes preguntas del libro: ¿Qué ocurre cuando abandonar un país no significa necesariamente encontrar una vida mejor? Cada lector, en sus múltiples reediciones, lo ha descifrado.

Tres libros, una misma preocupación

Vista en conjunto, la obra de Paulina Flores revela una continuidad mucho más interesante que la que podría sugerir la distancia entre sus escenarios.

En «Qué vergüenza», aparecen personajes atravesados por la familia, la clase, la infancia y el lugar que ocupan dentro de una sociedad.

En «Isla Decepción», esos personajes salen de su entorno y se enfrentan a la migración, la explotación, el aislamiento y la necesidad de encontrar vínculos.

En «La próxima vez que te vea, te mato», una mujer llega a Barcelona buscando una vida diferente y descubre que también lleva consigo sus propias contradicciones.

Cambian los espacios, las edades y los conflictos, pero permanece una pregunta: ¿Cómo construyen las personas una vida cuando las estructuras que deberían sostenerlas ya no funcionan como esperaban? En sus libros aparecen seres que quieren escapar, pero también individuos que quieren pertenecer, en esa intersección emerge su literatura.

Una autora para seguir leyendo

Quizás la mejor manera de acercarse a Paulina Flores sea no comenzar preguntándose qué etiqueta literaria le corresponde: ¿Es literatura feminista? ¿Literatura de migración? ¿Literatura millennial? ¿Literatura latinoamericana? ¿Literatura de autoficción?

Todas esas categorías pueden aportar algo, pero ninguna alcanza para explicar completamente su obra. Flores parece estar más interesada en algo anterior a las etiquetas: las personas, esas que se avergüenzan, que huyen, desean y se equivocan. Personas que quieren ser libres y descubren que todavía tienen miedo.

Esa mirada explica por qué su primer libro continúa siendo relevante, por qué «Isla Decepción» resulta necesario para entender su evolución y por qué «La próxima vez que te vea, te mato» funciona como una nueva estación dentro de una obra en construcción. 

No hace falta haber leído los libros anteriores para entrar en esta novela, pero conocerlos permite descubrir algo más interesante: que la historia de Javiera no aparece de la nada. Es el resultado de una escritora que lleva una década observando a personajes que viven en los márgenes de algo: de una familia, de una clase social, de un país, de una relación, de una ciudad o incluso de la idea que tienen de sí mismos.